Ping XiaoCuando en el budismo hablamos de secreto, generalmente nos referimos al sentido m�s profundo, el del verdadero Yo, el tathagatagarbha. El budismo t�ntrico pretende ser budismo secreto, pero, en realidad, su sentido del secreto no tiene nada que ver cn el sentido budista de secreto. El Budismo T�ntrico, tambi�n conocido como Veh�culo del Mantra Secreto, procede de La India antigua cuando los practicantes budistas recitaban mantras para implorar las bendiciones de los Budas, bodhisattvas, protectores del Dharma, dragones (nagas), y otros seres celestiales con el prop�sito de asegurarse la paz f�sica y espiritual y prevenirse ante cualquier obst�culo que pudiera dificultar su cultivaci�n budista. Entonces no exist�a un sistema t�ntrico elaborado como el que existe hoy en d�a. Con el tiempo, se han ido incorporando en este sistema del Mantra Secreto doctrinas y pr�cticas no budistas revestidas de terminolog�a budista. La filosof�a del yoga sexual se emple� como armaz�n central para integrar todos esos elementos en un sistema doctrinal convincente, que fue creciendo lentamente hasta alanzar las dimensiones actuales. A diferencia del Budismo Exot�rico, el Budismo T�ntrico no engloba la cultivaci�n de los Tres Veh�culos Budistas, que fueron expuestos al completo en los tres giros de la Rueda del Dharma y cuyas explicaciones se contienen de forma expl�cita o impl�cita en los cuatro Āgamas. No se trata de aut�ntico budismo, sino de una colecci�n de ense�anzas y pr�cticas her�ticas formuladas por personas ordinarias en base a sus confusos pensamientos. En el Budismo T�ntrico abundan las pr�cticas absurdas. Sus ense�anzas relativas al Sendero de la Liberaci�n y al Sendero hacia la Budeidad contradicen los principios correctos expuestos en los sūtras de los Tres Veh�culos y extrav�an a los estudiantes budistas. Los que los ponen en pr�ctica no pueden obtener ning�n logro espiritual independientemente de lo duradera que sea su cultivaci�n del Dharma de Buda, ya que est�n atrapados en la red de los fen�menos compuestos y contaminados de los tres reinos de la existencia. Cuanto m�s practiquen, m�s profundamente se enfangan en los dichos fen�menos, incapaces de liberarse. Est�n indefinidamente atrapados en la existencia c�clica y pueden incluso caer en los tres destinos inferiores del renacimiento.... Read More Read Less
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