¿Y si una tarde aburrida fuera lo último que vivieras?
Adrián tiene dieciséis años y está harto de todo. Del instituto, del barrio, de los días que se repiten sin sentido. Como sus amigos Rubén, Javi y Nerea, matan el tiempo fumando en un solar abandonado de Móstoles.
Algo interesante llega. Pero no es lo que esperaban.
Una anciana desconocida aparece de la nada y les ofrece setas recogidas del monte. "Mejores que lo que estáis fumando", les dice. Por aburrimiento, por curiosidad, por pura estupidez adolescente, aceptan.
Veinticuatro horas después empiezan los vómitos. Cuarenta y ocho horas después, uno de ellos está muerto.
Las setas eran Amanita phalloides -oronja verde-, las más letales del mundo. Una vez ingeridas, el veneno bloquea la síntesis de proteínas y destruye el hígado célula a célula. No hay antídoto. No hay tratamiento efectivo. Solo esperar a ver si el cuerpo aguanta o se rinde.
Mientras los cuatro chavales luchan por sus vidas en la UCI, con la piel amarilla y los órganos descomponiéndose, la policía busca a la anciana.
Pero ella ha desaparecido. No hay registros, no hay testigos, no hay rastro. Como un fantasma.
Hasta que descubren su identidad.